miércoles, 17 de octubre de 2012

Dulce introducción al caos.

Caos... interesante palabra. En sólo cuatro letras cabe todo ese desorden infinito. Eso es lo que siento yo dentro de mi ahora mismo. Caos, desorden, desesperación... En apenas diez minutos todo lo que iba bien, ahora va mal. ¿Cómo es posible que las cosas den esos giros de 180º tan rápido? Ni siquiera te da tiempo a darte cuenta.

Me prohíben ir a ver a quien amo. ¿Sabéis lo horrible que es eso? Se te hace un nudo en el estómago, y de repente el mundo desaparece, te duele la cabeza, notas que la sangre se te ha subido y ha coloreado tus mejillas, les oyes hablar pero no les escuchas. Ya han dicho lo que más temías, y no quieres seguir escuchando. No quieres que te vean llorar, te muerdes la lengua, intentas parecer fuerte en vano, orgullosa sin conseguirlo, te derrumbas y las lágrimas te invaden. ¿No se sienten culpables de ver el dolor que están causando? "Cuando seas padre, lo entenderás" me dicen. No. No quiero entender nada relacionado con eso, no puedo entenderlo y desde luego a mis hijos jamás les privaré de algo así.

Infantil, me dicen. Se una adulta, me dicen. ¿Cómo? ¿eh? Si no me permitís que me equivoque y que aprenda de mis errores, ¿cuándo voy a crecer? ¿cuándo me dejaréis convertirme en adulta? "No es el protocolo, eso no es lo correcto". ¡A LA MIERDA LO CORRECTO! ¿A quién le importa? ¿Quién dice que es correcto y quién no? Es correcto para mí que es la interesada.  

No entiendo nada, y este sentimiento me oprime el pecho y hace que me arda el alma. Lo único que pido es estar allí, que el viento me lleve y olvidarlo todo y no pensar en nada.





Mientras tanto pasan las horas, 
sueño que despierto a su vera, 
me pregunto si estará sola 

y ardo dentro de una hoguera. 

1 comentario:

spank me